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PRESUPUESTOS PARA UNA METÁFORA
DEL CUERPO HUMANO.
Por
Amauri Francisco Gutiérrez Coto (Ciudad de La Habana, 1974)
Lic.
en Letras por la Universidad de la Habana
MS.
en Comunicación Social por la Universidad Iberoamericana, México
Postgrado
Internacional para Profesionales del Español AECI-Madrid
Miembro
de la Asociación Hermanos Saíz
La historia de la imagen poética ha legitimado ciertas
metáforas como espacios o lugares comunes y reconocidos por todos. La obra de
Víctor García Leiko se apropia de esos sitios para explorarlos y explotarlos
desde lo visual. Se trata de una creación que no da la espalda a la tradición
imagenológica de la cultura occidental. El tema que articula su estética es el
cuerpo humano a partir del cual realiza innumerables variaciones que articulan
un verdadero itinerario de sucesivas metamorfosis. Aparecen el cuerpo
escultura, el cuerpo fantástico, el cuerpo dialogal, el cuerpo amenaza y el
cuerpo esotérico. En todos ellos lo corpóreo carece de una cara, de un rostro
que configure una identidad personalizada. De manera que, en su camino, se ve
que parte de una disolución de lo figurativo para llegar a una definición
necesaria y no forzada. Curiosamente esa ruta va aparejada de un tránsito de lo
tradicional a lo actualizado en términos de técnicas de expresión artística, se
va desde el grafito y la cartulina al arte digital. El recorrido de su tropo va
acompañado de una senda formal y expresiva muy armónica, tal parece que se está
frente a un discurso artístico pensado todo desde antes, en el cual no se dejó
ni el más mínimo detalle al discurrir temporal e, incluso, caótico a veces.
Sería necesario rastrear en la poesía aquellos versos
entre los cuales no se puede apreciar ningún nexo por más remoto que este sea y
ver cómo confluyen ellos el cuerpo como una continuación de cierto entramado
vegetal. Es aquí donde una metáfora de la poesía sufre una metamorfosis y se
vuelve visual. Se trata de un espacio en el que la poesía regresa al "lienzo"
como muchas veces este último salta hacia el verso. Como, en esta metáfora
concreta, la poesía se va hacia la plástica; veremos que ocurre en repetidas
ocasiones con otras metáforas sobre el cuerpo, ya consagradas por la poesía, y
que, en este artista, se vuelven un espacio inédito. La metáfora literaria de
la poesía articula su propuesta estética.
En la obra de
Leiko, es posible hallar cinco momentos esenciales con peculiaridades muy
específicas, lo cual no significa que debamos reducir a ellos su creación. Nos
referimos a las series Torsos, Monstruos, Amantes,
El SIDA y Tarot del Cuerpo. La primera de ellas
esta marcada por una enorme inquietud por jugar con los volúmenes de una manera
inusitada. Persigue lograr nuevas texturas para un cuerpo donde su anatomía
aparece como objeto arbóreo, a veces incluso, frutal o espinoso. Aquí es
posible apreciar un afán por mostrar ese tránsito como una metamorfosis de lo
humano a lo vegetal.
No ocurre así con la segunda serie en la que lo
vegetal es un pretexto para travestir lo corpóreo del hombre en un ser irreal
fuera de todo tiempo y espacio, un ser que reside en la fantasía. El cuerpo
ofrece también una posibilidad de abandonar las fronteras gnoseológicas que se
plantea el individuo, su forma puede llegar a ser mucho más de lo que nuestra
imagen occidental ha pensado. El cuerpo es un lugar de búsqueda infinita una
especie de aleph cercano desde donde parte una y otra vez el artista.
La tercera serie Amantes trata de
recuperar para el cuerpo, hasta ahora único y protagonista, su dimensión
relacional, su alteridad. La composición adquiere aquí una significación hasta
ahora inédita en las series anteriores. El diálogo supone una posición, una
postura, un lugar. La pareja como ente corpóreo se vuelve esta vez el motivo,
la indagación en la dependencia del otro.
La cuarta serie El SIDA implica un
fuerte parteaguas se apropia de los cánones del diseño gráficos y de la
exquisitez de las "artes industriales". Juega con la tradición
iconográfica más de la historia del diseño y realiza una lectura formal
novedosa del art noveau. Con este estilo de diseño gráfico, crea un
espacio mayestático para la irrupción de lo figurativo que no se queda ahí sino
que adquiere una enorme simbólica.
Por último, Tarot del Cuerpo sacraliza
la mujer desde una espiritualidad contemporánea que se despoja como es típico
hoy de cualquier militancia religiosa de carácter dogmático. El cuerpo tiene
aquí un valor oracular y el desnudo viene a ser esa revelación donde reaparece
el art noveau como solución formal para dignificar la imagen.
El cuerpo que es un lugar común de búsqueda para la
creación literaria y, especialmente, para la poesía; se vuelve el pretexto
constante de este artista plástico para replantearse su mirada de la realidad y
su universo de indagación.
bravenet.com