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EL CONCEPTO MARTIANO DE CORRECCIÓN LINGÜÍSTICA.

 

Por Amauri Francisco Gutiérrez Coto (Ciudad de La Habana, 1974)

Lic. en Letras por la Universidad de la Habana

MS. en Comunicación Social por la Universidad Iberoamericana, México

Postgrado Internacional para Profesionales del Español AECI-Madrid

Miembro de la Asociación Hermanos

El concepto de corrección y su utilidad para la investigación estilística.

 

El pensamiento lingüístico martiano no es sistemático y aparece muy fragmentado. Su criterio de corrección es muchas veces contradictorio y resulta muy difícil articular un conjunto orgánico de criterios. Cuando se habla de corrección lingüística es preciso aclarar el término porque puede pensarse que se está hablando de un criterio prescriptivo excluyen y no es el caso.

Contradicciones internas del pensamiento lingüístico martiano.

 

No hay quien sea cultivador de la lengua y no se preocupe por la cuestión de la corrección lingüística. Todo hombre, máxime si es de letras, tenga o no estudios sobre la materia se va conformando su propio criterio de corrección el cual determina el estilo de su lengua escrita y cada una de sus dimensiones comunicativas. Martí no fue un teórico del lenguaje, como bien se conoce, pero es reconocido por muchos como uno de los escritores más destacados de la lengua española.

Si analizamos las reflexiones martianas sobre la materia podemos descubrir, a simple vista, un par de contradicciones que la investigación sobre el tema suele escamotear. La primera tiene su eje en la polaridad que muchos visualizan entre lenguaje técnico y no-técnico. No olvidemos que se ha dicho que juzga a los “dialectos técnicos” como innecesarios[1] y quien ha hecho semejantes afirmaciones se apoya evidentemente en el fragmento donde dice:

De oscuridad en el lenguaje científico se hacía gala en otro tiempo, y solía tenerse la oscuridad por elevación. El reinado del pueblo se conoce ahora en los que escriben sobre más sabias materias, gustan exponerlas de modo que el pueblo llano las entienda y aproveche[2].

Es obvio que critique la oscuridad del lenguaje científico en libros de divulgación científica pues, en el artículo al que pertenece esta cita, está comentando los Estudios populares sobre los movimientos de la atmósfera y Botánica elemental. La divulgación no puede ser en lenguaje técnico porque entonces no se adecuaría al público a quien se dirige. Ello explica que, en otras ocasiones, reconozca y elogie el trabajo lexicográfico de Néstor Ponce de León en su conocido Diccionario Tecnológico[3]. Más bien lo que critica Martí es que el uso de lenguaje técnico sea tenido como sinónimo de rigor científico. Finalmente esta polaridad no describe una contradicción en el pensamiento martiano. La claridad de la expresión de los textos de divulgación científica se explica por la necesidad de que el receptor que no es un versado en la materia entienda aquello de lo que se habla. Surge esta aparente contradicción entre el lenguaje científico y el de divulgación de la necesidad de adecuar el mensaje al receptor potencial.

El criterio rector para determinar la corrección en la problemática anterior fue subordinar el mensaje a las exigencias del receptor. No obstante se podría pensar también, de acuerdo con lo anterior, que privilegia el uso como criterio de corrección pues le importa más hacerse entender que expresarse con la precisión que el lenguaje científico ofrece.

Si revisamos las opiniones expresas sobre el tema hallaremos textos donde Martí deja mal parado al uso como criterio de corrección. La investigación sobre esta cuestión plantea la polaridad entre el significado etimológico y el de uso. Sobre este último nos dice:

Ni vale que Horacio diga que el uso es la única regla del lenguaje; -   que de los grandes ha de imitarse lo bueno y no lo malo...[4]

Para ver la contraposición entre el significado de uso y el etimológico es necesario hacer algunas especificaciones sobre sus ideas acerca del cambio lingüístico que es introducido por el uso. Si nos apoyamos en él, veremos como aparece otra vez, igual que en lo referido al lenguaje científico, una actitud positiva de Martí hacia esta significación del uso en particular. En ese reconocer que del pueblo y de la vida vienen las palabras que perduran[5] se evidencia un descubrimiento del valor del significado de uso del pueblo, ese es el cambio lingüístico que perdura aunque, a veces, solo visible en el léxico, es decir en las palabras. Esta atención especial al léxico se concretó en su cuadernillo Voces. Por otra parte, el cambio lingüístico debe garantizar que el idioma mejore y se ensanche[6] a través de elementos afines a sus propios elementos[7].

Si antes dijo que del pueblo viene el cambio lingüístico que perdura, poco después añade, que la significación real, etimológica y primitiva es la única que asegura la duración a la idea expresada en ella[8]. Con cuál de las dos opciones nos quedamos aparentemente se contradice porque, si nos aferramos al significado etimológico de las palabras, no nos abrimos al que el pueblo acuña. ¿Cómo conciliar esta postura aparentemente contradictoria de José Martí?

Al no hacer una exposición sistemática de sus ideas sobre el tema, no nos queda más remedio que reconstruir la coherencia de hasta donde sea posible. La explicación que aquí se dará a la problemática planteada no pretende ser conclusiva, no es ni siquiera la primera, es más bien otra solución que pretende ser útil a la investigación estilística que se realiza en la obra de Martí.

Luego entonces, regresando al cambio lingüístico, las fuerzas que lo compensan, al parecer, nacen de un empeño del cultor de la lengua de apegarse al significado etimológico que es el real, esto supone que el significado de uso no es el real. El significado de uso que es una capa que envuelve a las palabras impone la necesidad de ir hasta el cuerpo de ellas, es decir lo más hondo, que es su significación etimológica, la que es real. Entonces ¿quién le da la condición de fijeza a un cambio lingüístico determinado su cercanía a la significación etimológica, que es la real y primitiva, o el pueblo que lentamente lo agrega y acuña [9], es decir el significado de uso.

El punto de los elementos afines a otros elementos introduce el problema de lo castellano. ¿Dónde empiezan los límites entre una lengua y un dialecto y entre este último y las variantes regionales? En otro texto considera la palabra “imaginaciones” como palabra que no es castiza; pero expresa bien la idea[10] de ello podemos deducir que lo castizo no es tan importante en el cambio lingüístico, al menos en el lenguaje literario, más que la raíz castellana de una palabra lo que importa es que comunique, aunque no sea con elementos afines a sus propios elementos. ¿Será acaso este privilegio de lo comunicativo la razón por la cual, a pesar de considerar al significado de uso menos propio que al etimológico, el caso del lenguaje de divulgación científica se prefiere al de uso? Evidentemente que sí porque el objetivo primero del lenguaje de divulgación científica es exponerlas de modo que el pueblo llano las entienda y aproveche, es decir, lo importante es comunicar.

Volvamos a retomar la cuestión de lo castellano. No obstante, en otros textos, se queja de que a mil ascienden las voces castizas no contadas en los diccionarios de la Academia[11], o de las cuatro mil palabras que ya no se usan y que han caído en él injustamente[12]. Tal parecería que lo castizo es un criterio garante de la corrección de una obra lexicográfica.

En este caso específico el uso de la palabra “imaginaciones” viene se justifica por la necesidad de emisor o escritor de comunicar una realidad muy específica que no existe en la lengua ninguna manera de expresarse y requiere de un neologismo. Este cambio lingüístico alcanza su condición de fijeza por esta razón.

A pesar de que sus comentarios sobre obras lexicográficas abundan, las más recurrentes son las que se centran en los americanismos[13] y este interés se concreta en el cuadernillo Voces donde recoge el léxico propio de algunos países latinoamericanos que visitó o en su elogio del Ensayo de un Diccionario de vocablos indígenas de Roque Barcia[14]. En su cuadernillo, prescinde de criterios científicos, como es de suponer, por el estado de la investigación sobre el tema en el siglo XIX. Esto nos permite darnos cuenta de su preocupación por el valor de las voces acuñadas en el uso. Recuérdese su temprano comentario lexicográfico de sus cuadernos de apuntes:

Vamos a pegarnos un palo.-Vamos a tomar una copa. Para eludir las leyes que impiden el uso del licor, los ebrios incorregibles llevan el aguardiente en un bastón hueco. Entran en los zanguanes de las casas ,- y ahí beben.-[15]

Este fragmento fue, quizá, el preámbulo del cuadernillo Voces y es una muestra de  su temprano interés por el uso. Su concepción de americanismo busca las reunir las voces nacidas en América[16] o señalar las acepciones nuevas[17] de palabras que ya se usan, lo que no quiere que trate de reunir en un cuerpo horrendo corruptelas insignificantes de voces españolas[18]. El otro momento especificando los rasgos que deben determinar nuestra identidad literaria dice:

“Muchos creen que está el innovar en usar frases o palabras nuevas. Cierto que donde son expresivas, y crecen naturalmente del influjo de nuestros caracteres en nuestro idioma, las frases y palabras locales deben registrarse en la literatura y venir a aumentar el idioma, pero no está en eso [nuestro gran deber][19] americano sino en poner en la literatura nuestro espíritu.-“[20]

Lo anterior nos lleva a pensar que lo americano en el español viene del influjo de nuestros caracteres. ¿Será este influjo un criterio que junto con el lugar de nacimiento del vocablo sea requisito del cambio lingüístico del español peninsular para que sea considerado americanizado y para que pueda ser diferenciado de las horrendas corruptelas? ¿Será uno de esos elementos afines a sus propios elementos hacen del cambio lingüístico un cambio válido para su criterio de corrección?. En otro texto añade:

Lenguaje que del propio materno reciba el molde, y de las lenguas que hoy influyen en la América soporte el influjo necesario, con antejuicio suficiente para grabar lo que ha de quedar fijo en esta época de génesis, y desdeñar lo que en ella se anda usando lo que no tiene condiciones de fijeza, ni se acomoda a la índole esencial de nuestra lengua madre, harto bella y por tanto poderosa, sobre serlo por su sólida lengua madre, harto bella a la postre, luego del acrisolamiento, dominio sumo –tal ha de ser el lenguaje que hable Dante hable.”[21]

Este fragmento que, de manera quizás, metafórica compara el lenguaje de Dante con el español americano, supone equiparar el cambio lingüístico que ocurría entre el español peninsular y el del nuevo mundo con el que ocurrió entre el latín el toscano, donde sí se podía hablar de una lengua madre y otra hija. Esta percepción del cambio lingüístico implica el nacimiento de una nueva lengua americana que espera de un Dante que le dé dignidad literaria. Esta analogía independentista seguramente no fue más allá de la metáfora pero ilustra muy bien los criterios que tenía sobre el cambio lingüístico al cual le atribuye un carácter casi equiparable al independentismo político. Una pasión como está no pasa de ser metáfora.

Sobre el cambio lingüístico que tiene condiciones de fijeza, es decir el que quedará en el tiempo para que se exprese nuestro Dante, debe reunir las siguientes condiciones: del propio materno reciba el molde o se acomode a la índole esencial de nuestra lengua madre y tome de las lenguas que hoy influyen en la América soporte el influjo necesario. ¿Serán estos los elementos afines a sus propios elementos? Recibir el molde del lenguaje materno no implica conservar lo castizo obviamente pero entonces donde quedan las voces.

 

 

En sus cuadernos de apuntes también se pueden hallar expresiones que subrayan la importancia de lo etimológico en el español hablado popular:

-¡Qué afaenado está ese señor! Dijo una catalana viéndome escribir.- De ahí afanado.[22]

Esta catalana de que habla Martí utilizó la palabra afaenado. Este vocablo no aparece en los diccionarios[23] de su época, ni se justifica por una necesidad terminológica de la ciencia[24], ni mucho menos surge por la necesidad de expresión de algún escritor reconocido[25], ni tiene un origen netamente americano. No obstante a él le pareció bien seguramente porque ese supuesto error sugería la significación etimológica de la palabra. Fue un cambio lingüístico que al parecer se mantuvo fiel a los elementos afines a sus propios elementos. Abundar sobre su criterio de los neologismos.

Si antes dijo que del pueblo viene el cambio lingüístico que perdura, después añade, que la significación real, etimológica y primitiva es la única que asegura la duración a la idea expresada en ella[26]. Entonces las fuerzas que compensan el cambio lingüístico nacen de una empeño del cultor de la lengua de apegarse al significado etimológico que es el real, esto supone que el significado de uso no es el real. El significado de uso que es una capa que envuelve a las palabras impone la necesidad de ir hasta el cuerpo de ellas, es decir lo más hondo, que es su significación etimológica, la que es real.

Intento de organización jerárquica de los criterios martianos de corrección que pretende solucionar las aparentes contradicciones de su ideario lingüístico.

 

Antes que nada parece ser que primer criterio de corrección es lograr que el mensaje sea comprendido por el receptor aunque, en otros fragmentos, antepone la adecuación del lenguaje al tema del que se habla, es decir, al contenido del enunciado. No obstante después de estas precisiones parece que opta por un ajuste de la expresión lingüística a las circunstancias. No queda claro, finalmente, cuál es el criterio que se jerarquiza entre la adecuación del lenguaje al tema o el ajuste a las circunstancias:

“...porque la regla no es que se hable llano de todo de modo que lo entienda el limpiabotas, sino que el lenguaje esté en relación con el asunto. Con el estilo pasa como con la manera de vestir, que no se puede ir en traje de mañana a un baile de ceremonia. Hay mentes de mañana y mentes de ceremonia. O la mente, como la vida, está unas veces de ceremonia y otras de mañana.”[27]

Este fragmento admite una segunda interpretación que deja más precisa la jerarquía que podría existir entre la adecuación del lenguaje al tema y el ajuste a las circunstancias. Si ese “que se hable llano de todo” lo interpretamos como una hablar sencillo en todos los contextos posibles y no con una adecuación del lenguaje al receptor, entonces sí podríamos decir que Martí prioriza la adecuación a las circunstancias siempre que esta vaya ordenada a reflejar de la forma más sincera posible los estados del espíritu humano. Esa sinceridad de ser unas veces “mente de ceremonia” y otras “mentes de mañana”.

La tercera interpretación posible sería ver esta imagen de la ceremonia y la mañana como dos paradigmas morales contrapuestos irreconciliables dentro de una persona humana y, por tanto, se puede decir que Martí propone cierta frivolidad y relativismo lingüístico. Esta última posibilidad nos parece irreconciliable con la ética martiana sobre todo porque, al parecer, la eticidad en el uso del lenguaje es su criterio de corrección por excelencia:

“La palabra es una coqueta abominable, cuando no se pone al servicio del honor o del amor”.[28]

La segunda interpretación se ve confirmada además por otros fragmentos donde se explicita que la adecuación a las circunstancias siempre debe estar ordenada en su criterio de corrección a otros fines cuando dice: “¡esos son los modelos de lenguaje las narraciones sinceras!”[29] o “el hombre es superior a la palabra”[30] o “la palabra no es para encubrir la verdad sino para decirla”[31].

Faltaría por precisar un poco cuáles son las circunstancias

Lenguaje de divulgación científica

Leguaje científico

Neologismos literarios cambio lingüístico del escritor

Cambio lingüístico de pueblo

Significado de uso

Significado etimológico

Necesidad y Finalidad comunicativa

Armonía con el sistema interno de la lengua

Condición de fijeza

 



[1] Nota de marlen domínguez

[2] 4

[3] ...es libro de mucho alcance y servicio el Diccionario Tecnológico, que con miras y materias más vastas que la de todos los diccionarios de ciencias o artes hasta ahora conocidos...8/319.

[4] 21/163

[5] 12/158.

[6] 15/443.

[7] 15/443

[8] 21/164

[9] 5/261

[10] 6/333

[11] 8/162

[12] 21/166

[13] Añadir definición de americanismos.

[14] 7/200-201.

[15] 21/237

[16] 8/119

[17] 8/119

[18] 8/119

[19] Texto inteligible parece decir lo que está entre corchetes.

[20] 15/444.

[21] 21/163.

[22] 21/129

[23] véanse las referencias 7 y 8.

[24] Corre ahora en los más recientes estudios de ciencias que se rozan con el estudio del espíritu humano, una palabra nueva, fácil de entender, puesto que viene directamente del griego: psychometria, o medida del alma, ya es hermosa y sensible psyche de los griegos. 23/265.

[25] ...la cientificación –palabra nueva pero precisa... 7/347.

[26] 21/164

[27] 12/158.

[28] 5/108.

[29] 12/480.

[30] 5/235.

[31] 7/211.


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